Corazón de Cristo, hoguera ardiente de caridad

“El Corazón de Jesús se nos ha dado para que sea nuestro propio corazón” S.J. Eudes, OC 6,261-265.

Me preparo para vivir una experiencia profunda de encuentro con el Corazón del Señor. 

I. ACOJO.
Me pongo en actitud de disponibilidad y apertura a Dios, quien me guiará.

Me cuestiono:
- Cuando escucho la palabra Corazón ¿Cómo reacciono, qué siento? - Hoy día ¿Cómo está mi corazón? ¿Late al compás de los demás, o en solitario? ¿Al compás de los y las que se encuentran en los márgenes y por los que Dios clama?
Tomo conciencia de mis afectos, sentimientos y pasiones. Le pido a Dios tener un corazón que sepa amar como el suyo, más allá de mis emociones.

 

I. CONTEMPLO Y DOY GRACIAS
Después de haber tomado contacto con el tema en mi realidad, me acerco a la S. Escritura y a un texto espiritual:

- Ezequiel cap.36, 26: “Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi Espíritu”
- Gáltas 4,6: “La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo”
- Juan 15,9: “Yo os amo, como el Padre me ama”. “Permaneced en mi amor”.

 

¿Qué me sugiere cada uno de estos textos?

San Juan Eudes nos dice: “En nuestro Salvador adoramos un Corazón que está formado por tres corazones: -“El primero es su corazón divino, su amor increado, que es Dios mismo. Es el amor que Él tiene desde la eternidad en el seno adorable de su padre, y que con el amor de éste, es el principio del Espíritu Santo”. -“El segundo es el corazón espiritual de Jesús, la parte superior de su alma santa, en la que el Espíritu Santo vive y reina de manera inefable y en la cual encierra los tesoros infinitos de la ciencia y de la sabiduría de Dios. Es también su voluntad humana con la que realizó nuestra salvación por la sola Voluntad de su Padre”. -El tercer Corazón de Jesús es el santísimo Corazón corporal unido hipostáticamente a la persona del Verbo, formado por el Espíritu Santo con la sangre virginal de la Madre de amor, y que en la Cruz fue traspasado por una lanza”.
Contemplo el misterio insondable del amor de Cristo por nosotros y recibo su corazón en mi corazón.

 

III. VIVO EL PERDÓN
Ante el maravilloso amor de Dios, me pongo ante Él aceptando mi pequeñez y mis afectos desordenados y me dispongo a dejarme amar en el perdón recibido.

-¿He tratado de ilustrarme con respecto a esta devoción? ¿En la S.Escritura, en la Liturgia, en la Encíclica “Dives in Misericordiae”? ¿O mi devoción es solamente sentimental?
-Busco una estampa que me muestre el amor de Jesús, para que me ayude a vivir el perdón por mis faltas de amor. Balbuceo mi perdón a Jesús y me perdono a mí mismo/a.
Renuncio a mi amor propio que se distancia del amor de Jesús. Acojo su bondad y compasión por mí y por todas las personas heridas por el desamor.

 

IV. ME ENTREGO AL CORAZÓN DE CRISTO
Libre por el perdón, puedo lanzarme a proclamar el amor del Señor.
-Asumo el texto de 1ª Corintios 13, 3: “Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, sí no tengo caridad, nada soy”.
-Jesús me muestra su costado abierto y allí descubro su Corazón lleno de amor. (Jn 19, 31-37)¿Acaso su costado no me invita a entrar en su intimidad?
“Me entrego a Jesús para entrar en la inmensidad de su gran amor” (J. Eudes OC 6, p 261-265)

 

Contemplar el Amor del Corazón de Cristo,
me hará Vivir y Proclamar la cultura de la Misericordia.

 

Centro de Espiritualidad del Buen Pastor Bolivia/Chile

 

 

 

 


Imprimir