Saludo navideño del Equipo de Liderazgo de la Congregación

En la misma región había pastores que estaban en el campo,
cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche.
Y un ángel del Señor se les presentó, y les dijo:
No teman, porqué yo vengo a comunicarles una buena nueva
que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo.
Hoy nació para ustedes en la ciudad de David, un Salvador,
que es Cristo el Señor. Gloria a Dios en lo más, alto del cielo,
y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace.
(Lucas 2; 8-13)

Queridas Hermanas, Amigas y Amigos - nuestros Partners en la Misión:

¡Es Navidad! Una vez más estamos invitadas a celebrar el amor y la ternura de Dios por la humanidad, revelados en el pesebre de Belén.

A los pastores, que estaban "cuidando Sus rebaños," los ángeles anunciaron la Buena Nueva: "Hoy nació para ustedes un Salvador... Gloria a Dios en lo más alto del cielo y paz en la tierra!" Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: "Vamos, pues, hasta Belén, y veamos lo que ha sucedido"

En la misión de ser pastoras con los demás en sus experiencias de "noches y dificultades", estamos llamadas a ser portadores de luz y cantos de paz. Recordamos cómo nació Jesús, en una condición humilde, bajo el cuidado de una pareja de jóvenes pobres, que padecieron dificultades parecidas a las que muchos migrantes y refugiados experimentan hoy, mientras intentan escapar de la violencia, la pobreza extrema, los conflictos y las guerras.

En este momento unidos en oración y solidaridad con quienes sufren por las amenazas de la guerra y de la violencia, especialmente en el Medio Oriente. Con el Papa Francisco unamos nuestro grito por la paz:

"Hoy, queridos hermanos y hermanas, quisiera hacerme interprete del grito que, con creciente angustia, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón, en la única gran familia que es la humanidad: ¡el grito de la paz! Es el grito que dice con fuerza: Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, queremos que en nuestra sociedad, desgarrada por divisiones y conflictos, estalle la paz; ¡nunca más la guerra! nunca más la guerra! La paz es un don demasiado precioso, que tiene que ser promovido y tutelado " (I de Septiembre de 2013)

Sabemos que la paz nace de la vivencia de la justicia, compasión, solidaridad, del perdón y la reconciliación. Al celebrar la Navidad, hagámonos las siguientes preguntas:

* ¿Cómo expresamos nuestro compromiso a ser mensajeras de la paz?
* ¿Córno podemos cultivar la paz en nuestros corazones y nuestras relaciones?

"Encontraremos paz. Escucharemos ángeles. Veremos el cielo resplandeciendo con diamantes." (Anton Chekhov). Esta celebraci6n de la Navidad nos llama a ser personas comprometidas con la paz, trayendo esperanza a todos los hombres y mujeres de nuestro mundo.
Nuestros mejores deseos para el Año Nuevo. Que Dios nos conceda "no solo paz sino también amor eterno sin límites " (Beata María Droste).


En Jesús el Buen Pastor, Equipo de Liderazgo Provincial

 

 

 

 

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